Las rimas que voy a analizar a continuación son de Gustavo Adolfo Bécquer, famoso poeta del romanticismo español, y forman parte de su obra poética titulada “Rimas”. Esta obra está compuesta por un total de setenta y siete rimas, cada una de ellas se compone de estrofas de cuatro versos, de once sílabas cada verso. Yo en concreto voy a analizar la número veintiuno, veintitrés y veinticuatro.
Rima XXI:
¿Qué es poesía?,
dices mientras clavas tu pupila en mi pupila azul.
¿Y tu me lo preguntas?
Poesía… eres tu.
Rima XXIII:
Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso…¡Yo no se qué te diera por un beso!
Rima XXIV:
Dos rojas lenguas de fuego
que a un mismo tronco enlazadas se aproximan
y, al besarse, forman una sola llama.
Dos notas que del laúd
a un tiempo la mano arranca,
y en el espacio se encuentran
y armoniosas se abrazan.
Dos olas que vienen juntas
a morir sobre una playa
y que al romper se coronan
con un penacho de plata.
Dos jirones de vapor
que del lago se levantan
y, al juntarse allá en el cielo,
forman una nube blanca.
Dos ideas que al par brotan;
dos besos que a un tiempo estallan,
dos ecos que se confunden;
eso son nuestras almas.
El tema de estas obras literarias, en este caso poesías, es el amos. El autor pretende expresar mediante la literatura sus sentimientos, sus ideas, cómo es el amor. Por supuesto que también pretende proporcionar goce estético, por eso escribe en verso y en un lenguaje tan bonito, pero de lo que pretende informar al autor es de sus sentimientos, explicarse el misterio del amor y así conocer cómo siente él el amor.
Gustavo Adolfo en sus versos habla sobre lo que siente hacia una supuesta amada, algo maravilloso, sensacional, fuera de este mundo, tanto que lo compara con cosas inalcanzables como un cielo o un mundo. Desea que su amada sienta lo mismo que él, por eso compara una mirada de ésta con un mundo o una sonrisa con un cielo. Para él sería más valioso obtener cualquiera de estos signos de afecto por parte de su amada que el universo entero, y si obtuviese un beso ya no sabría cómo compensarlo, pues el valor para él es incalculable. A Bécquer le extraña mucho que su amada no sienta lo mismo que él, o que ni siquiera sepa qué es el amor. Él expresa esta incertidumbre de esta manera en la rima XXI: “¿Qué es poesía, y tú me lo preguntas? Poesía…eres tú.” En la rima veinticuatro Bécquer explica lo que siente cuando está con su amada, esa fusión de sentimientos, de nuevo comparándola con factores invalorables. Puedo apreciar que a medida que van avanzando las rimas los sentimientos del autor se van modificando poco a poco. Mientras que en la rima veintiuno Bécquer se pregunta cómo su amada no puede saber lo que es el amor, en la rima veintidos ya sabe que su amada lo ha comprendido, pero que probablemente no sienta amor por él y por eso pagaría lo que fuese por una mínima esperanza. En la rima veinticuatro él y su amada sienten lo mismo el uno por el otro.
Las poesías de Bécquer, a pesar de estar escritas en verso, me han parecido muy fáciles de comprender e interpretar. El lenguaje no era para nada complicado, pero sí muy bonito, utiliza muchos recursos lingüísticos para adornar lo que dice y asi en cierto modo también dar a entender que el amor es algo tan bello que no se puede expresar de cualquier manera. En mi opinión el poeta es bastante natural y consigue la perfecta correlación entre un bonito estilo poético, es decir, con un lenguaje muy bonito y adornado, y naturalidad. También me he fijado en que los versos de cada rima tienen un estilo diferente. Por ejemplo, en la rima veintiuno ninguna de las palabras que utiliza riman, pero cada dos versos abre el verso con una pregunta, lo cual ya hace que la entonación que se tenga que utilizar sea la misma y fuerza de alguna manera a que las palabras rimen. En la rima veintidos los cuatro versos tienen en común que empiezan asi: “por una…”, y así consigue que rimen. En la rima veinticuatro cada estrofa empieza por “dos…” y los cuatro versos de la última estrofa empiezan todos así.
En conclusión, las poesías de Gustavo Adolfo Bécquer son una maravilla. Un lenguaje poético a la par que natural, los versos excelentes y, sobre todo, expresa sus sentimientos de una manera muy humana que hace que el lector se sienta identificado con él.





