Esta es una obra de teatro de Francisco de Rojas Zorrilla, discipulo de Lope de Vega. La vimos en el corral de comedias de Almagro el martes 17 de Marzo.
El lugar era muy diferente al concepto que yo tenía de teatro. He de decir que tan solo he ido un par de veces al teatro, pero a los que he ido eran lugares cerrados donde para representar la obra se apagaban las luces y donde el público se sentaba en butacas. En el corral de comedias los espectadores debíamos sentarnos en sillas, y no era un lugar cerrado, el techo tan solo estaba cubierto con una lona para que el sol no cegase a los espectadores. Por esta razón solo se pueden representar las obras de teatro al mediodía, que es cuando mejor luz hay. Al haber luz natural no podían utilizar focos ni demás utensilios para crear sombras, lo cual pienso que dificulta un poco para que el actor se centre en el personaje que está hablando o para despertar sensaciones en el público como por ejemplo de miedo, misterio, intriga etc.
La obra era muy característica de las obras de teatro españolas en el siglo XVII, y reunía las características del teatro de Lope de Vega. La historia era bastante simple y fácil de comprender; trataba sobre una dama que estaba enamorada de un villano pero a la vez un noble estaba enamorado de ella. Ella quiere casarse con su amado, pero el noble, abusando de su poder intenta casarse con ella e impedir la otra boda. A su vez están la criada de la doncella y el siervo del noble, que le aportaban un toque cómico a la obra y que terminan casándose juntos. El conflicto entre la doncella, el noble y el villano al final se resuelve y el noble no se sale con la suya, ya que los enamorados se casan. Los personajes correspondían a todos los que utilizaba Lope de Vega, pero encontré una diferencia, y es que no estaba el rey para impartir justicia, sino que de ese papel se encargaba el pueblo. En general los actores eran buenos; el tono de voz que ponían era correcto, y a mi me parece muy importante este factor ya que si hablan muy bajo al final te acabas aburriendo. Yo creo que sobractuaban un poco, pero esta forma de actuar era muy característica de aquella época y pienso que el que la obra esté en verso también influía en este aspecto, ya que para recitar los versos hay que poner una entonación distinta y es más dificl, pero lo hacían muy bien. La obra estaba bastante bien organizada, aunque en mi opinión era un poco repetitiva. Esto me pareció asi porque había varias escenas en las que pasaba prácticamente lo mismo y que se podrían suprimir para que hubiese mas intriga y la obra no resultase lenta. El montaje era muy sencillo pero suficiente, ya que no eran necesarios demasiados atuendos para que el espectador comprendiese el lugar en el que estaban. Por ejemplo, cuando estaban en la calle, ponían un cártel en el que decía “calle…” o cuando estaban en la taberna ponían otro cartel donde indicaba “taberna…”. El vestuario estaba muy elaborado, ya que recordaba al de aquella época.
En conclusión, la obra estaba bastante bien elaborada aunque, como es normal, haya aspectos que mejorar. Es interesante verla en un corral de comedias, ya que es una forma de ver de una manera completa cómo era el teatro en los siglos de Oro españoles. En definitiva se la recomiendo a cualquiera que tenga interés en saber cómo eran las representaciones teatrales en la época de Lope de Vega.
Bien Inés la crítica está bien trabajada, espero ahora con ilusión el segundo escrito y que sigas elaborando el blog